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Investigación de los animales en los zoos por Igualdad Animal
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Informe · Investigación de los zoos en España por Igualdad Animal

Perfil del investigador

Claire Louise* es una zoóloga con un máster en ­Comportamiento Animal de la Universidad de ­Edimburgo, Reino Unido. Fue galardonada con el Douglas Houghton Memorial Award, recibiendo una prestigiosa beca que le permitió continuar sus estudios de postgrado sobre protección animal. Su tesis se centró en el comportamiento de los osos perezosos (Melursus ursinus) ­rescatados de las calles de India, donde habían sido explotados como “osos bailarines”.

Ha estudiado una amplia gama de disciplinas, incluyendo la evolución animal, ecología del comportamiento, nutrición y el metabolismo de los animales, medicina veterinaria, la cognición y la conciencia.

Sus proyectos de investigación han tratado, entre otros aspectos, las mutilaciones de animales en las granjas, el estrés y las anomalías relacionadas con los animales en cautividad.

Desde que finalizó sus estudios ha llevado a cabo ­investigaciones en parques zoológicos y circos de India, Tailandia y, más recientemente, España.

Claire Louise es además una defensora de los derechos animales e investigadora que colabora con Igualdad Animal para concienciar sobre la ­situación de los animales en zoos, circos y otras industrias donde son ­utilizados para el entretenimiento humano.

Metodología

Ocho parques zoológicos del este, sur y oeste de ­España fueron inspeccionados por Igualdad Animal como parte de una investigación de nueve meses para obtener una instantánea de la vida de los animales ­cautivos en zoológicos españoles.

Los zoológicos ­visitados han sido identificados por activistas y ­simpatizantes de Igualdad Animal como de interés público, donde se incluyen tanto zoos públicos como instalaciones de propiedad privada. Los zoológicos visitados fueron los siguientes:

El Zoo de Barcelona, el Bioparc de Valencia, el Zoo de Madrid y el Zoobotánico de Jerez son miembros de la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA). El Zoo de Madrid, propiedad de una empresa privada, es además miembro de la Asociación Mundial de Zoológicos y Acuarios (WAZA), así como el Zoo de Barcelona, que es de propiedad municipal.

Un total de 226 instalaciones de animales salvajes ­terrestres fueron inspeccionadas. En ellas se encontraban 271 individuos de 155 especies diferentes.

Durante la investigación, Igualdad Animal también visitó una casa de reptiles y una granja zoológica, ­espectáculos con animales, sesiones inte­ractivas y la monta de animales allí donde fue posible.

Se realizaron entrevistas al personal del zoo, y las transcripciones completas están disponibles bajo ­petición a Igualdad Animal.

Se han recogido pruebas fotográficas y de vídeo para mostrar los zoológicos en su totalidad, además se obtuvo información adicional de los sitios web de la industria, así como la propia literatura del zoológico y sitios web. Los investigadores visitaron los parques como parte del público que recorrió todo el zoológico para obtener una impresión general, y recogió en detalle muestras de 30 instalaciones seleccionadas al azar en las que se encontraban los animales salvajes terrestres.

El espacio, características, sustrato, elementos instalados, la privacidad y la señalización de los recintos fue analizado. Además se filmaron las áreas que alojan a los animales que realizan actuaciones.

Un investigador encubierto trabajó en el Zoo de Sevilla en mayo de 2011 con el fin de obtener información más detallada así como recopilar evidencias audio­visuales adicionales.

Resultados de la investigación

La vida en los zoológicos

En cada uno de los zoológicos visitados, los animales vivían en ambientes totalmente opresivos. Igualdad Animal encontró a individuos alojados en instalaciones extremadamente pequeñas. Tales instalaciones impiden que los animales puedan realizar movimientos ni desarrollar comportamientos naturales que son esenciales para su bienestar.

Algunos animales estaban alojados en viejas jaulas y fosos, y a muy pocos se les proporcionaba un refugio suficiente para mitigar las temperaturas extremas, o áreas privadas. La falta de privacidad es a menudo una importante fuente de estrés para los animales confinados en parques zoológicos.

Los animales estaban alojados en instalaciones que contienen cemento o un tipo de material de sustrato de gunita, que es bien sabido que causa daños en las articulaciones y ligamentos de pies y patas. Un sustrato duro y poco natural que no permite la búsqueda de alimento; una actividad que, en la naturaleza, a menudo ocupa una gran parte del día para algunos individuos.

En general los zoológicos visitados han realizado pocos esfuerzos para tratar de imitar el hábitat natural de los animales. Por ejemplo, a los mamíferos semiacuáticos como los hipopótamos, que normalmente permanecen una gran parte de su tiempo en el agua, se les proporcionaban piscinas pequeñas con agua estancada donde apenas eran capaces de sumergirse, y mucho menos nadar. Estas piscinas eran a menudo la única fuente de agua disponible para los animales. Incluso a los animales que, por ejemplo, vivirían en las selvas tropicales (como los monos, simios y lemures) rara vez eran provistos de vegetación viva.

La falta de higiene puede causar graves problemas de salud para los animales en cautividad, ya que puede conducir a la propagación de enfermedades. Los investigadores de Igualdad Animal observaron, especialmente en el Zoo de Castellar, una acumulación excesiva de residuos (incluyendo piensos y heces) que pueden ser perjudiciales para los animales si los ingieren. Una de las instalaciones del Zoo de Madrid se encontraba inundada de agua debido al mal drenaje.

La gran mayoría de las instalaciones carecían de cualquier tipo de estimulación. Estas instalaciones no tenían objetos específicos para los animales y éstos se hallaban sensorialmente infraestimulados. Estos animales no tenían opciones ni podían controlar su entorno, lo que les había llevado a desarrollar trastornos psicológicos. Además, los animales frecuentemente tenían escasas oportunidades para mantenerse físicamente activos, lo que puede contribuir al deterioro de su salud.

Igualdad Animal ha observado que animales sociales, como la hiena parda del Zoo de Sevilla, viven en régimen de total aislamiento. Los animales que habían sido alojados en grupo a menudo vivían extremadamente hacinados, resultando en agresiones y heridas.

Los animales como “actores”

Siempre que fue posible durante el transcurso de la investigación se grabaron las sesiones interactivas y espectáculos de monta de animales. Los investigadores también estudiaron los paneles informativos de los zoos y la información disponible en Internet.

Se anotó la duración de estos eventos así como el tiempo dedicado por los entrenadores a informar a los visitantes acerca de los atributos naturales (por ej. uso del hábitat y biología) de los animales.

De los ocho parques zoológicos visitados por Igualdad Animal seis ofrecían uno o más tipos de espectáculos con animales o de experiencias de acercamiento a ellos. Estos eran el Zoo de Barcelona, el Zoo de Castellar, el Zoo de Córdoba, el Zoo de Madrid, el Río Safari Park Zoo y el Zoológico de Sevilla. Estos zoos incluían sesiones de “caricias” con animales domesticados, leones marinos, papagayos, delfines y elefantes, "vuelos libres", sesiones fotográficas con animales y el manejo de serpientes.

El Zoo de Madrid actualmente muestra delfines que han sido capturados de la naturaleza, al igual lo hacía el Zoo de Barcelona hasta principios de 2011 cuando el individuo murió.

La investigación de Igualdad Animal revela un inquietante patrón de animales siendo criados y vendidos por el Zoo de Madrid a otras instalaciones de cautividad de delfines, al parecer para poder así reemplazar a los que han muerto.

En los zoológicos y parques marinos los delfines se deprimen, enferman y mueren jóvenes debido a las condiciones artificiales de un tanque.

Igualdad Animal ha documentado la profunda abrasión en los rostros de los delfines en el Zoo de Madrid, probablemente como consecuencia de que los entrenadores se mantengan de pie sobre sus caras durante las sesiones de entrenamiento y las actuaciones, y/o porque los animales golpean sus rostros contra las paredes del tanque.

Los delfines en el Zoo de Madrid actualmente tienen que realizar hasta tres actuaciones al día, y los delfines del Zoo de Barcelona cinco veces al día.

Igualdad Animal asistió a los espectáculos de los zoológicos en los que los animales eran caracterizados para parecer payasos, y todos los espectáculos con animales conllevan comportamientos estresantes y potencialmente dañinos para ellos.

El elefante (“Babaty”) y leones marinos en el Río Safari Park realizaban trucos cirquenses como “bailar” y tocar instrumentos musicales.

El entrenador de Babaty sostenía en todo momento un ankus –un gancho de acero afilado en uno de sus extremos que se emplea en el manejo y entrenamiento de los elefantes–. Este gancho se utiliza para infligir daño a los elefantes, animales que, a pesar de las apariencias, tienen una piel extremadamente sensible. Se observó al entrenador clavando el gancho en el tejido blando que hay detrás de las orejas del animal, mientras que los turistas se sentaban sobre su espalda.

Cuando los animales se encuentran fuera de la vista del público se les mantiene en espacios estrechos, vacíos y aislados sensorialmente. La situación de estos animales empleados en actuaciones parecía ser peor que la de los animales en exhibición permanente.

En el Zoo de Madrid y el de Sevilla, las aves eran encadenadas al suelo bajo el sol cuando no actuaban, o confinadas en jaulas tan pequeñas que les impedían extender sus alas, y mucho menos volar. En el Zoo de Barcelona los delfines nadaban alrededor de los bordes de un tanque de 18,9 metros de diámetro fuera de la vista del público.

El Zoo de Sevilla opera abiertamente, no sólo como zoológico, sino también como un centro de abastecimiento para empresas que deseen utilizar a los animales en anuncios publicitarios.

El personal del zoo incluso comentó a los investigadores que estos ingresos publicitarios pagaban el mantenimiento de los animales. A pesar de ello, el zoo cobra 15 euros de entrada, mantiene a los animales en las pequeñas e improvisadas instalaciones de hierro corrugado, y muestra la información acerca de los animales en señales de papel grapadas a las vallas.

En el Zoo de Sevilla Igualdad Animal encontró a ­cachorros de tigre y león –algunos de ellos todavía con sus madres confinados en pequeñas jaulas.

Los cachorros son criados por humanos de forma que se habitúen a ellos y pasan la mayor parte de sus vidas encerrados en pequeñas jaulas. Es posible que el zoológico venda a los animales cuando son demasiado grandes para ser manejados.

El uso de animales para el entretenimiento de humanos no sólo significa una vida de privaciones para los ­animales, sino también ser sometidos a brutales prácticas de entrenamiento basado en la dominación física y en el miedo.

En el Zoo de Sevilla se animaba a los visitantes del zoológico a entrar en las instalaciones donde se ­encuentran el tigre y el león adultos para poder sacarse una fotografía sentados encima de los animales.

Los investigadores grabaron cómo el león mordía al entrenador, algo que no impidió que iniciase las sesiones fotográficas poco después.

Animales con trastornos psicológicos

La enfermedades mentales son comunes en los animales de los zoológicos. Los animales frustrados, infelices y perturbados con frecuencia realizan conductas estereotipadas que son compulsivas, y repetitivas y un indicador seguro de que algo está muy mal. Igualdad Animal asume que este tipo de movimientos son estereotipados si son realizados por el animal durante al menos 5 ciclos.

Los comportamientos estereotipados son claros indicadores de que un animal está sufriendo, como la mayoría de las veces sucede cuando los animales no pueden hacer frente o evitar las situaciones estresantes.

Más de la mitad de los animales que llevaban a cabo comportamientos anormales y estereotipados se encontraban en el Zoo de Barcelona y en el Zoo de Sevilla.

Los carnívoros en cautiverio son particularmente ­propensos a la estereotipia de 'ritmo'. Esta estereotipia se encontró con mayor frecuencia en el Zoo de Sevilla.

También se observa también comúnmente en el Zoo de Castellar, el Zoo de Barcelona y el Zoo de Córdoba por los grandes felinos, osos, macacos rhesus y mapaches.

La mendicidad era la segunda categoría más común de las conductas observadas (13% del total). Este comportamiento era mostrado principalmente por los osos del Zoo de Madrid.

Igualdad Animal además observó a animales que se arrancaban el pelaje de forma compulsiva, corrían en círculos, se balanceaban, realizaban recorridos en ­"figura de ocho ", se frotaban los cuerno repetidamente y lanzaban objetos contra la pared de vidrio.

Los mamíferos no fueron el único grupo de animales observados mostrando estos comportamientos ­alterados. Los reptiles en el Zoo de Madrid trataban de escapar de su entorno realizando una estereotipia denominada “Interacción con Barreras Transparentes”.

Estado de salud y bienestar

La salud y bienestar de los animales se evaluó mediante la recolección de pruebas fotográficas de lo que resultaba diferente de lo habitual, y buscando la opinión de dos expertos veterinarios en fauna salvaje, Samantha Lindley, BVSc MRCVS y Simon Adams MsRCVS.

La evaluación de la salud en un animal salvaje en cautividad no siempre es sencillo, especialmente cuando el tiempo disponible para estar con el animal es tan limitado. Es necesario tener un amplio conocimiento y experiencia con animales de la especie en cuestión para poder diagnosticar los problemas de salud más sutiles. Además los registros de salud y manejo no estaban a disposición de Igualdad Animal. Es probable que los resultados de esta parte del estudio sólo representen la “punta del iceberg”.

Los investigadores no pudieron contabilizar la totalidad de individuos con pérdida de pelo por tratarse de un problema tan extendido.

Igualdad Animal encontró un alarmante número de instalaciones alojando a animales con indicadores evidentes de un mal estado de salud. Estos animales se encontraban en exhibición en lugar de recibir tratamiento veterinario lejos de la vista del público.

Los dos expertos veterinarios han resumido su opinión sobre las fotografías recogidas de loros, osos y ­primates:

“Las fotografías indican claramente una situación crónica de escaso cuidado y que el bienestar de los animales no está siendo atendido”

“Las imágenes de otros animales son indicadores del mismo problema.”

El indicador más comúnmente observado ha sido la pérdida de pelo o plumas, que era probablemente el resultado de la automutilación o causada por los compañeros de celda, equivaliendo al 43% del total.

Los indicadores observados en segundo lugar fueron las "lesiones por contacto" (por ejemplo, fracturas, roturas o heridas resultantes probablemente del contacto con otros animales, con las barras de la jaula o con los elementos instalados), y estos representaban el 25% del total. El Zoo de Madrid fue el zoológico con la mayor proporción (28%) de exposiciones de animales con indicadores de un mal estado de salud. En él se encontraron animales con alas rotas o fracturadas o anomalías probablemente derivadas de una nutrición inadecuada.

El 19% de las instalaciones con animales con indicadores de una pobre salud pertenecían al Río Safari Park.

En las instalaciones del Río Safari Park se observó frecuentemente que los loros tenían pérdidas de plumas. El 17% de las instalaciones pertenecían al Zoo de Castelar donde los primates estaban sufriendo la pérdida de pelo.

Los investigadores observaron también animales con anomalías en el peso y los dientes, problemas en los pies y ectoparásitos. Algunas de las anormalías eran graves. También se detectaron aves rapaces con alas fracturadas o rotas, un oso que estaba claramente afectado por una infección de garrapatas alrededor de los ojos, primates con enfermedades parasitarias, ciervos y ovejas con las pezuñas con un crecimiento muy excesivo así como llamas con dientes muy desarrollados debido al escaso desgaste.

En el Zoo de Madrid, el Zoobotánico de Jerez y en Río Safari Park, los primates estaban sufriendo una grave pérdida de pelo además de mostrar hemorragias y heridas recientes. Los investigadores observaron además encuentros agresivos entre babuinos y tigres que habían resultado con animales heridos.

Las peleas y heridas son comunes en los zoológicos y son el resultado directo de la cautividad, de animales que viven en ambientes de baja complejidad y sobre los que tienen poco control, además de un espacio restringido y se ven obligados a estar en estrecho contacto con sus congéneres.

El comportamiento de los visitantes

Los investigadores anotaron el número de instalaciones en las que los miembros del público fueron observados tirando o insertando objetos a los animales, fumando, gritando, tirando basura, golpeando los vidrios, alimentando, tocando y acosando a los animales.

En el 17% de instalaciones visitadas se observaron a miembros del público realizando al menos uno de los comportamientos citados. En total, el 25% de estos hechos se detectaron en el Zoológico de Castellar. En este zoológico, a los visitantes se les animaba a alimentar a los animales (de hecho la comida se proporcionaba en bolsas de plástico a la entrada del zoológico), así como entrar dentro de las jaulas para poder tocar, alimentar y fotografiar a los animales.

La alimentación a los animales fue la conducta más frecuentemente observada, y alcanzó el 26% del total. El lugar donde se detectó la mayoría de comportamientos de alimentación de animales fue en las instalaciones de camellos, osos, macacos y babuinos del Zoo de Madrid. La respuesta de los babuinos y de los osos era pedir más comida.

El golpeo de los cristales fue la segunda conducta más frecuentemente observada, equivaliendo al 23% del total. Se observó a los visitantes del Zoo de Córdoba golpeando los cristales de los grandes felinos y de los primates. El zoológico no había instalado barreras para impedir esto, lo que demuestra la falta de consideración hacia los animales allí confinados.

Los primates en particular se estresan fácilmente cuando la afluencia de público es elevada. Los investigadores observaron a los gorilas del Bioparc y del Zoo de Barcelona golpeando los cristales de sus instalaciones. Los investigadores también encontraron instalaciones de primates con cristales fracturados.

Igualdad Animal observó que los visitantes podían tener un contacto directo en seis de los parques zoológicos investigados. Cuatro de estos zoos alientan activamente a los visitantes a estar en contacto directo con los animales y, cuando éste no era el caso, los visitantes y los animales podían tener un contacto como resultado de la ausencia inadecuada, o total de barreras. Esto fue un problema generalizado entre los parques zoológicos, en particular en el Bioparc, que se enorgullece de ser un centro moderno que permite al público conocer de cerca a los animales. El contacto directo con los visitantes puede ser muy estresante para los animales, y causar la propagación de enfermedades zoonóticas.

Igualdad Animal documentó los distintos tipos de animales con los que los visitantes podían tener un contacto directo. El 67% de estos animales son clasificados como de "Alto Riesgo", y el resto de "Riesgo Menor" por la Secretaría de Estado de Estándares de Prácticas en Zoos Modernos del Reino ­Unido.

Conclusión

La investigación de Igualdad Animal ofrece una instantánea de la situación de los animales en los ­zoológicos españoles.

Estos individuos son privados de su libertad y alojados en entornos inadecuados para sus necesidades.

Los comportamientos anormales y estereotipados frecuentemente observados indican cuán extendido se halla el sufrimiento psicológico en los zoos.

Asimismo, la alta proporción de animales con indicadores de un mal estado de salud y bienestar, nos lleva a cuestionar la disponibilidad de la presencia de expertos en gestión de animales, cuidado sanitario y atención veterinaria en los zoológicos de España.

Igualdad Animal aboga por el cierre de los zoológicos al considerar que la presencia de animales en estos lugares conlleva necesariamente que éstos sean objeto de ­importantes privaciones y grandes padecimientos según se ha observado y recogido en el informe de la investigación.

Instamos a la sociedad a que no visite zoológicos o cualesquier otros centro donde recluyan animales para beneficio humano.